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MINDFULNESS Y NEUROPLASTICIDAD CEREBRAL.

Dec 9, 2025

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En las últimas décadas, los avances en la neurociencia han sido exponenciales. Algunos de los más significativos provinieron del español Santiago Ramón y Cajal, quien entre finales del siglo XIX y principios del XX contribuyó con varios de los fundamentos que actualmente sustentan esta ciencia. Sus descubrimientos le hicieron merecedor no solo del Premio Nobel en Fisiología y Medicina, en 1906, sino del reconocimiento como padre de la neurociencia moderna.  


Uno de sus más novedosos aportes fue su visión sobre lo que hoy conocemos como neuroplasticidad cerebral, pues sus investigaciones y descubrimientos sobre las neuronas revolucionaron la teoría, hasta entonces muy arraigada, de que el cerebro adulto era prácticamente inmutable. Hoy la ciencia ha demostrado que el cerebro tiene la capacidad de cambiar su estructura y su funcionamiento a lo largo de la vida, en respuesta a las experiencias, los pensamientos, los aprendizajes, los hábitos, entre otros procesos.


Eso significa que no estamos “cableados” desde la infancia en forma definitiva y que, si bien es cierto en esa etapa de desarrollo hay una mayor plasticidad cerebral, dicha cualidad se va moldeando a lo largo de la vida a partir de la adquisición de nuevas habilidades, hábitos y aprendizajes.


Mediante la práctica constante de rutinas de vida y la exposición a experiencias desconocidas, podemos establecer nuevas conexiones interneuronales y es aquí donde entra el mindfulness o atención plena a jugar un papel protagónico.


Diversos estudios con neuroimágenes -principalmente la resonancia magnética estructural- han mostrado que la práctica sostenida del mindfulness se asocia con cambios en el grosor cortical y en el volumen de ciertas regiones cerebrales.


Saber que mindfulness favorece la neuroplasticidad cerebral, nos alienta en el sentido de entender que:


  • No estamos “condenados” a sentir y actuar siempre igual.

  • Con la práctica de ejercicios de conciencia plena podemos entrenar la atención, regular y mejorar las emociones, y manejar el estrés, entre otras funciones.

  • Logramos relacionarnos mejor con el entorno, con nosotros mismos y con los demás.

  • Es posible convivir con calma, claridad y bienestar.


Cómo actúa mindfulness

Cada vez que practicamos mindfulness se producen cambios estructurales y funcionales que fortalecen las conexiones cerebrales, a la vez que repercuten en los mecanismos y en los procesos cognitivos y emocionales de nuestra vida diaria. Veámoslo a través de algunos de sus principios.


1.  El cerebro tiende a estresarse o a relajarse

Con la práctica de mindfulness el sistema de alarma del cerebro se vuelve menos reactivo. En la vida cotidiana, esto se traduce en:


  • Menos explosiones emocionales.

  • Reducción del estrés.

  • Capacidad para “desengancharnos” de los problemas.


2.  La capacidad de atención es ‘entrenable’

En un mundo lleno de distracciones y estímulos constantes, con frecuencia sentimos que hemos perdido la capacidad de concentrarnos. La buena noticia es que mindfulness funciona como un gimnasio mental, y cada vez que prestamos atención a la respiración, a una parte del cuerpo o a lo que estamos haciendo, fortalecemos las áreas del cerebro responsables de esta función cognitiva. En la práctica, esto significa:


  • Concentrarnos en lo más importante.

  • Alejar o ignorar los distractores.

  • Ser conscientes de lo que hacemos.

  • Disfrutar plenamente el presente.


3. No existen patrones emocionales “para toda la vida”

Ante ciertas situaciones reaccionamos siempre de la misma manera, incluso, nos inventamos excusas como: “Yo soy así”, “siempre me preocupo por todo”, o nos bloqueamos, nos enfadamos con nosotros mismos, nos criticamos sin compasión, mientras repetimos circuitos aprendidos, como si fueran parte de nuestra personalidad. Hoy sabemos que pueden modificarse con prácticas que, repetidas, transforman la forma en que nuestra mente y cerebro manejan las emociones. Mindfulness, justamente, nos condiciona para que:


  • En lugar de huir de lo que sentimos, observemos con tranquilidad nuestras emociones.

  • En lugar de juzgarnos, nos tratemos con amabilidad.

  • En lugar de reaccionar automáticamente, introduzcamos pausas entre el estímulo y la respuesta.


Con el tiempo, el cerebro empieza a preferir estas nuevas rutas, lo cual se evidencia en:


  • Menos culpa y autoexigencia.

  • Más calma interior.

  • Mayor sensación de libertad para elegir cómo responder.


4. La “magia” no cuenta, el entrenamiento sí

Así como el ejercicio físico fortalece los músculos y el corazón, la práctica diaria de mindfulness, así sea unos minutos, fortifica las redes neuronales relacionadas con la atención, la regulación emocional y la autoconciencia. Por tanto:


  • Aumenta la motivación.

  • Reduce la ansiedad y el estrés.

  • Mejora la memoria.

  • Repercute en la salud y en la calidad de vida.


5. Somos protagonistas de los procesos de nuestro cerebro

No somos espectadores de lo que ocurre en nuestro cerebro, sino beneficiarios tanto de la neuroplasticidad que se logra con la práctica de rutinas diarias de mindfulness como de sus efectos en el manejo de nuestras emociones y decisiones. 


Entonces, por qué dedicarle unos minutos, por ejemplo, a ponerle atención a la respiración, si tenemos mil cosas importantes que hacer, es algo que solemos pensar. Sin embargo, cuando conocemos los enormes beneficios que esto nos representa, dejamos de ver esa rutina como una pérdida de tiempo o un lujo, para considerarla la mejor inversión en nuestra salud mental y en el bienestar futuro, porque estamos:


  • Enseñándole a nuestro cerebro nuevas rutas.

  • Creando, paso a paso, una mente más clara, más calmada y más libre.

  • Gestionando nuestras emociones.

  • Garantizándonos una mejor salud emocional, física y social.  


Bibliografía

  • Consejo Superior de Investigaciones Científicas. (s. f.). Semblanza de Santiago Ramón y Cajal (1852-1934). https://www.csic.es/es/legado-cajal

  • Kabat-Zinn, J. (1970). Programa de Reducción del Estrés basado en mindfulness.  

  • Ramón y Cajal, S. (2006). Recuerdos de mi vida. Madrid: Espasa Calpe.

Dec 9, 2025

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